
El Internet de las Cosas va abriéndose paso también en esta isla como parte de la informatización del país y a pesar de tanto bloqueo y vientos en contra.
Por estos días tiene lugar en La Habana, Cuba, la cuarta edición del Foro de
Empresarios y Líderes en Tecnologías de la Información (FELTI 2019) y en la
reunión se escucha hablar con fuerza del Internet de las Cosas (IoT por sus
siglas en inglés, Internet of Things).
Con las penurias que se viven en esta Isla, asediada por el bloqueo, pudiera
pensarse que la IoT nos quedaría reservada para ensoñaciones futuristas, a lo
Bradbury.
Sin embargo, antes las más de 50 empresas participantes en el evento, concebido
bajo la premisa de fomentar alianzas de cooperación, el ingeniero Osvaldo
Sánchez Guzmán, Director Comercial de la Empresa de Aplicaciones Informáticas,
Desoft, presentó una solución asociada a la IoT que facilitaría a empresas
nacionales el manejo de áreas como la fabricación, contabilidad y finanzas, las
compra-ventas –incluido el comercio electrónico-, inventarios, mantenimientos,
y la relación con los clientes, entre otras alternativas.
Y no sería para un lejano futuro, Sánchez Guzmán indicó que su propuesta,
concebida con una plataforma Roic (Red de Objetos Interconectados), estaría
lista para la comercialización a inicios del venidero año, al doblar de la
esquina como quien dice.
La novedosa alternativa ya se anota en su haber una prueba piloto para el
control de rutas fijas de taxis en La Habana, y el Ministerio de Transporte
evalúa su futuro empleo también en el control del ferrocarril, según
precisó el periódico Trabajadores.
¿Y qué es el Internet de las Cosas?
Dejando a un lado las explicaciones técnicas, el Internet de las Cosas o IoT es
la interconexión mediante Internet de dispositivos informáticos integrados a
objetos de la cotidianidad que posibilitan el envío y recepción de datos en tiempo
real. Es la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet.
El IoT enlaza los dispositivos a Internet o a otros aparatos
y así, por ejemplo, se pueden controlar elementos inteligentes de forma remota,
recibir alertas y actualizaciones de estado. En el mundo, millones de
dispositivos físicos están ahora mismo enlazados a Internet, recolectando y
compartiendo datos.
La existencia de redes inalámbricas, entre otras bondades, ha posibilitado que
desde una aspiradora hasta un vehículo se integren a la IoT, dotándolos de
inteligencia artificial que les permite transmitir información sin necesitar de
la intervención humana.
Fue en 1999 cuando Kevin Ashton, cofundador y director ejecutivo del Auto-ID
Center de MIT, mencionó por primera vez la internet de las cosas.
«…El problema es que la gente tiene tiempo, atención y precisión limitados,
lo que significa que no son muy buenos para capturar datos sobre cosas en el
mundo real. Si tuviéramos computadoras que supieran todo lo que hay que saber
acerca de las cosas –utilizando datos que recopilaron sin ninguna ayuda de
nosotros– podríamos rastrear y contar todo, y reducir en gran medida los
desechos, las pérdidas y el costo. Sabríamos cuándo necesitamos reemplazar,
reparar o recordar cosas, y si eran frescas o ya pasadas» dijo en aquella
oportunidad.
De entonces a la fecha el camino hacia el IoT ha ido abonándose, entre otros
avances, con la IPv6 , la versión 6 del Protocolo de Internet, que es el que
permite conectar dispositivos en Internet, identificándolos con una dirección
única, conocida como «IP».
Hoy, en la industria, el IoT se asocia, entre otros, al control de procesos
fabriles, robots ensambladores, sensores de temperatura, embalajes así como a
controles de calidad y de toda la infraestructura productiva. La industria del
transporte y también la energética ya ven sus beneficios.
En los ámbitos urbanos puede estar vinculado al control del tránsito vehicular
evitando embotellamientos, y también al funcionamiento de semáforos, vías de
trenes, cámaras y puentes.
También el control ambiental queda enlazado al IoT, y opinan entendidos que es
una de las áreas donde más éxito ha tenido. Ello, en lo referido al acceso a la
información de sensores atmosféricos, meteorológicos y sísmicos.
En el ámbito de la salud también se hace sentir en cuanto al
acceso a las historias clínicas y los resultados de pruebas, equipos y métodos
diagnósticos que posibilitan, ente otras alternativas, el monitoreo a distancia
del estado de los pacientes, las variantes ambulatorias sustituyen, en los
casos posibles, a los métodos invasivos.
Parece ser que donde menos se ha ido abriendo espacio el IoT es en los hogares,
pero ya se escucha hablar de los llamados hogares inteligentes: aquellos donde
el refrigerador, relojes, puertas, ventanas, calentadores de agua, cámaras de
vigilancia, luces, la temperatura, el comedero de las mascotas, la higiene de
la casa e incluso la cocción de los alimentos se incorporan a ese mundo
digital.
Algunos afirman que desde la aparición de la World Wide Web, el Internet de las
cosas es la segunda mayor revolución digital. Lo cierto es que con la extensión
del empleo de la 5G las casas domóticas y el IoT en general recibirán sobre
todo en el mundo desarrollado un buen impulso, que no permanecerá ajeno a
grandísimos desembolsos.
Tanto es así que entre 2015 y 2016 hubo a nivel mundial un aumento del 64% en
el envío de dispositivos para la automatización de hogares. Los ingresos del
mercado de la domótica a instancia planetaria fueron de 53 millones de dólares
en 2017, y se proyecta que para el 2022 alcancen la cifra de unos 119 millones.
Casas inteligentes (smart homes), automatizadas o domóticas
van acomodándose en la cotidianidad de este mundo heterogéneo. Mientras hoy,
como cada día, mueren en el mundo 8 mil 500 niños por desnutrición, a veces a
solo kilómetros, alguien desde su teléfono o tableta controla que la
temperatura de su hogar se mantenga acogedoramente fresca.
Nueva tecnología, nueva preocupación
Esta Antilla Mayor ha ido dando sus pasitos también en el ámbito del IoT, con
el convencimiento de que constituye un peldaño importante en la informatización
del país.
Aun en medio de carencias y limitaciones impuestas por nuestra condición de
país subdesarrollado y, sobre todo, por el bloqueo norteamericano, Cuba cuenta
con logros en ese ámbito y el Foro de Empresarios y Líderes en Tecnologías de
la Información (FELTI 2019) ha servido por estos días de escenario para
presentar tales novedades.
Entre ellas se anotan el proyecto de historia clínica
digital intrahospitalaria, que se implementa en el capitalino Hospital Manuel
Fajardo con la digitalización de esos documentos para luego utilizarlos en toda
su potencialidad a finales de año, así como la plataforma de gobierno
electrónico, nueva manera de acceder a los servicios gubernamentales.
El Dr. Raydel Montesino Perurena, Vicerrector Primero de las Universidad de las
Ciencias Informáticas (UCI), está bien al tanto de lo logrado en el ámbito del
IoT y, como estudioso del tema, igual de los peligros y riesgos que entraña.
Por eso eligió la «Seguridad en el Internet de las cosas» precisamente como
tema de su conferencia en el taller sobre ciberseguridad del Segundo Encuentro
sobre Sistemas de Gestión de las Tecnologías de la Información y las
Comunicaciones (SIGESTIC’19) realizado también por estos días.
Refirió el académico que aunque parezca una realidad distante para muchos
cubanos, se debe tener en cuenta que cada día es mayor en nuestra sociedad la
penetración del IoT y, por tanto, es imprescindible tener en cuenta los
elementos de ciberseguridad.
Mencionó entre los desafíos más apremiantes del desarrollo del Internet de las
cosas, de acuerdo al reporte del portal Cuba.cu, la gran cantidad de equipos
interconectados —20 mil millones en todo el mundo—, los diseños de bajo costo
que no garantizan la protección de los datos personales ni de su propio
funcionamiento, la heterogeneidad de dispositivos y redes, las restricciones de
recursos y la educación.
«Los fabricantes tienden a centrarse en la funcionalidad, los requisitos de
compatibilidad, la conveniencia del cliente y el tiempo de comercialización en
lugar de la seguridad. Mientras tanto, se soslaya la protección de datos en
dispositivos cada día más necesarios en áreas caves como la medicina, la
industria o incluso en la construcción de edificios inteligentes», apuntó.
Sin duda, a nivel global y no solo para Cuba, el aumento del número de nodos
inteligentes y de la cantidad de datos que generan esos nodos, va acompañado de
nuevas preocupaciones en cuanto a la privacidad y seguridad de dichos datos.
Mucho puede ponerse en juego, peligrando su integridad y hasta su existencia,
si se hace un mal uso de esas valiosas informaciones por parte de hackers u
otros malintencionados.
Valen las alertas y también los esfuerzos que en el país se acometen para que
el Internet de las Cosas, alcance cada vez más a las cosas cubanas.
